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Miércoles, 13 diciembre 2017

Claudio Alpízar:

“Al cabo de un año el presidente va a tener que despedir a todo su gabinete”

Por Ana Madrigal - Última actualización: 12 diciembre, 2014

  • Según el politólogo y analista Claudio Alpízar, las falencias políticas de este gobierno obligan al presidente a tomar una directriz tecnócrata, inoportuna, que no pasarán de ser un saludo a la bandera y que será la responsable, posiblemente, de obligar al presidente a pedir la renuncia de todo su gabinete al cabo de un año.

 

2 claudio¿Qué opina de la directriz presidencial en la que se afirma que el presidente removerá de su cargo a aquel funcionario que no haga una ejecución eficiente del presupuesto?

Es una directriz que tiene mucho de tecnócrata y poco de política y sin duda un mal mensaje del presidente. Me parece que políticamente la acción es inoportuna. No necesita de ese tipo de acciones que da la impresión de que pone a trabajar a sus funcionarios políticos, ministros y presidentes ejecutivos, prácticamente baja la amenaza de despido, casi con una pistola en la cabeza.

¿Cuál será la verdadera intencionalidad de la directriz, mostrar un presidente ya más empoderado en el cargo, o responde a una desconfianza en las capacidades de su equipo?

Aquí hay que tener claro algo. Se supone que el presidente de la República debió escoger a todo  su equipo dentro del marco de la idoneidad. Si hoy encontramos al presidente pasándole estos mensajes surge la gran duda si se tomó el tiempo suficiente para escoger de verdad a los mejores.  Si yo escojo a los mejores no tengo porque exhibir estas muestras de del dominio y del poder. Además, recordemos que el poder se ejerce sobre todo en espacios de liderazgo que son muy naturales y muy aceptados por los subalternos.

¿También se sabe que el presidente puede remover en todo momento a su equipo, por lo que la directriz saldría sobrando?

Claro. Por eso no es necesario que el presidente se luzca ante los medios de comunicación en procura de contrarrestar esa percepción que se ha generado de que es débil. No tiene que demostrar su carácter con la gente más cercana y más colaboradora. Lo que está generando es un espacio de miedo y promoviendo  que se hagan las cosas en los ministerios solo cuando cuentan con la autorización expresa y directa del presidente.

¿Pero qué hay en realidad detrás de la directriz?

No se nos puede olvidar que hay compromisos de campaña de un candidato que no tenía ninguna esperanza personal de ganar. Cuando se da el triunfo queda amarrado a algunas promesas con algunos grupos de interés y que son bastantes complicadas de cumplir una vez en el poder. Esa es una práctica generalizada en los candidatos y partidos con algún grado de irresponsabilidad con tal de alcanzar el poder ejecutivo. Ya en  ese escenario, se percatan que las posiciones que han tenido son muy desarraigadas de los números macroeconómicos y de la realidad de un presupuesto nacional bastante amarrado.

¿Qué obligó entonces al presidente a empecinarse en un presupuesto tan gordo?

El presidente Solís llega y establece en estos meses un presupuesto con un 19% de aumento al de Laura Chinchilla. Mucho de este aumento está promovido por esos aumentos automáticos que hay en salarios, pluses, alquileres y demás.   Pero el presidente tampoco logró limitar algunos gastos que se llaman superfluos o por falta de ejecución. Un argumento base de Ottón es que se podía recortar el presupuesto porque había mucha subejecución. El presidente,  a sabiendas de que los próximos presupuestos se le va a complicar cada vez más, se supone que el primero es el más sencillo de todos, y a sabiendas que habrá gran crítica sobre la subejecución, está tratando de evitarla a toda costa para no ser castigado en la tramitación de futuros presupuestos.

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¿Porque asegura usted que la directriz presidencial es muy tecnócrata y poco política?

En primer lugar los entes descentralizados constitucionalmente tienen autonomía administrativa. Y la directriz señala que están obligados a presentar el 31 de enero la reprogramación de su plan operativo del año. Desde esa perspectiva hay un error de lectura del presidente y del ministro que establecen la directriz. Por otro lado, veremos a un Ministerio de Hacienda realizando funciones más de auditoría que las propias, dándole al presidente datos de tiempos extras, de gastos en consultorías y de viajes, está sacando al ministro de hacienda de temas muchos más importantes. Aquí cabe aquella frase que decía mi abuela cuando yo estaba chiquitillo hay alguno que por cuidar la peseta descuidan el colón.

¿Podría quedar la directriz en el papel?

No deja de ser una camisa de fuerza que es muy posible deteriore la ejecución de los ministros desde su función política. Está transformando a cada ministro, al más alto funcionario político,  en un mero administrador. Veo esto bastante complicado, lo veo como un saludo a la bandera.

Esta intención tan  tecnócrata  es muy común hoy en día al tratar de amarrar un Plan Nacional de Desarrollo, forzado en los primeros seis meses,  a los planes operativos que también puedan tener los ministros.

Habría que ver cómo pretenden desarrollar esto porque también está establecido en la Ley General de Administración Pública que la máxima autoridad administrativa de cada ministerio es el viceministro. No creo que el presidente ni el ministerio de hacienda puedan tener tanto tiempo para que esté viendo al detalle cosas que en apariencia puedan ser muy pequeñas y que distraiga de funciones claves para el país.

¿Se hubiera evitado este zafarrancho en la tramitación del presupuesto con una acertada gestión del Ministro de la Presidencia?

Es clarísimo que están tratando de solventar las falencias políticas con directrices tecnócratas. La ley que creó al Ministerio de la Presidencia, a principios  de los años 60,  establece que el  funcionario designado en ese cargo es el director del gabinete. Sus falencias durante estos seis meses obliga a este tipo de “directriz de oficina”.

Ante los desatinos políticos que demuestra este gobierno, unido a ese gusto por la academia, que no critico, pero que se presenta en exceso en una función que requiere más de habilidades políticas que tecnocráticas, estamos encontrando decisiones que se escriben en el papel como una estrategia pero no cuaja en el plano de la táctica. La táctica es lo que hace que la estrategia se convierta en un asunto práctico.  Cuando este tipo de cosas se traten de solventar a lo interno del entramado institucional es muy seguro que dentro de un año, cuando don Luis Guillermo Solís analice los resultados que pide en la directriz va a tener que despedir a todo su gabinete. Será muy posible que la mayoría de ellos no logren cumplir como el pretende en su totalidad la ejecución del presupuesto.

“Que el presidente no se meta en áreas grandes o pequeñas que le corresponden a cada ministro, que él escogió desde la perspectiva de que lo que estaba escogiendo era lo mejor que había en el país para renovar  y hacer ese famoso cambio que propusieron”.