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Lunes, 26 junio 2017

Chris Kuntz:

“Con IdC estamos al borde de la tercera ola de innovación”

Por Colaborador(a) - Última actualización: 26 mayo, 2015

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Hoy estamos entrando a esta tercera ola de innovación de la mano de los productos interconectados y con el Internet de las Cosas, IdC, aseguró Chris Kuntz, conferencista internacional.

Para el experto,  el IdC impactará todo  nuestro estilo de vida y  también el mundo de los negocios.  Destacó que según la firma  Mackenzie el impacto que tendrá el IdC en los próximos 10 años está calculado en nada más y nada menos que en  6.2 trillones de dólares.

Por otro lado, Gartner, otra empresa consultora y dedicada a  la investigación en Tics,  predice que la manufactura  de productos será uno de los sectores que más se beneficiarían con esta  revolución. También  la revista de negocios de Harvard,  está al día con el IdC y recoge declaraciones de  Michael Porter, toda una autoridad mundial en estrategia de negocios, y de otros expertos de PTC,  quienes destacan el gigantesco  potencial de esta nuevo tecnología.

Para Kunt, no se puede hablar solo del potencial cuando en realidad ya hoy en día PTC, la empresa de la cual es vicepresidente y líder mundial en IdC,  cuenta con una amplia nómina de clientes en mercados que van desde agricultura inteligente, la energía, el monitoreo inteligente del agua, dispositivos médicos, dispositivos para minería, y todos exhibiendo increíbles resultados gracias a que el IdC genera ciertas dinámicas que están cambiando toda la cadena de valor para fabricantes, proveedores y distribuidores de productos y sobre todo cambia la manera de generar valor para el cliente final.

“Si echamos una mirada atrás vemos como antes de los años 60 la mayoría de los productos eran físicos y de naturaleza  mecánica. En esa entonces la cadena de valor entre productores, proveedores y clientes se hacía a través del intercambio de información manual y analógica”, dijo.

Posteriormente, el surgimiento de algunas tecnologías digitales, el intercambio de información entre proveedores, clientes y abastecedores de la cadena de valor se volvió un poco más digital, optimizada y automatizada.

Ya para principios de la década de los años 90, con el ingreso de  internet, se inició la cooperación entre la cadena de valor y el intercambio de información fue global y con un ritmo acelerado.

Distintos términos para decir lo mismo

Kuntz explicó como las empresas líderes en este campo usan  diferentes términos para IdC. Algunos le llaman “el mundo conectado”, Erickson lo llama “la sociedad en red”, Cisco se refiere como “el internet de todo”, Microsoft se refiere “al internet de mis cosas”. A pesar de que cada uno tenga su propia terminología, todos coinciden  en que IdC a fin de cuentas se trata de la conjunción  de tres componentes principales: sensores que hacen a los dispositivos inteligentes, la conexión de ellos a internet, a través de un mecanismo  alámbrico o inalámbrico, y la conexión  con una infraestructura de negocios de computación que es precisamente donde se crea el valor.

“Es genial  tener productos o sensores conectados generando información, pero si esa información no se está utiliza de manera apropiada  no estaríamos impactando los proceso de negocio, y no generaría ningún beneficio”, explicó.

Para Kuntz el elemento novedoso de IdC  son los dispositivos inteligentes, ya que el internet ya existía y el sistema de negocios también.

Acelerado crecimiento

Resulta realmente alucinante ver la tasa de crecimiento del Internet de las Cosas. En el año 2010 por primera vez en la vida, la cantidad de cosas inteligentes conectadas a la red sobrepasó la cantidad de humanos que usaban internet. En esa la cantidad de aparatos conectados llegó a la astronómica cifra de  6 mil millones lo que representa una enorme e inédita oportunidad para la captura de datos y generación de negocios y desarrollos.  También, según Kuntz, se vislumbran en el horizonte algunos desafíos porque no es fácil  capturar ese valor.

Aplicaciones en la Agricultura

Por ejemplo hace algunos años la maquinaria agrícola era física y mecánica. Un tractor tenía chasis y llantas. Hacia los años 70 los equipos se volvieron más inteligentes, no conectados, pero inteligentes, porque por ejemplo, un tractor podía tener un sensor de lluvia y con él podía encender los limpiadores.

Hoy ya se entra en la fase de productos inteligentes conectados, es decir  no solo son inteligentes sino que están conectados y eso permite capturar información, que en el caso del tractor arrojaría datos sobre el comportamiento del vehículo en el campo. Permite conocer si el tractor necesita reparaciones, si necesita sustitución de partes, y al ir evolucionando es cuando es posible participar  de un ecosistema más amplio de cosas conectadas.

Un ejemplo de agricultura inteligente sería una plantación precisa, donde el tractor conectado a la nube se conecta con sensores en el suelo con lo que puede, entre otras cosas, cambiar los patrones de irrigación y de fertilización de los campos  por los  que está pasando. Un mundo interconectado con grandes ventajas.

Hoy ya tenemos carros inteligentes, pero el  valor viene cuando logramos que además de inteligente esté conectado a la nube con dos fines, primero para intercambiar datos e información, y segundo para hacer con ellos algo proactivo.

Una empresa de alquiler de vehículos puede tener su  flotilla conectada, capturar información sobre el modo de conducir de los clientes,   y  determinar cuál de ellos utiliza el vehículo adecuadamente y en consecuencia la  compañía podría otorgarle un   descuento.

Es precisamente ahí, dijo Kuntz donde radica  el verdadero beneficio de los productos inteligentes,  en la  capacidad de recolectar datos y generar nuevos modelos de negocios.

El conferencista exhortó a las  empresas a comenzar a pensar diferente y a  adquirir nuevas tecnologías que permitan capturar datos de los productos inteligentes y procesarlos de manera que se conviertan en valor agregado y nuevos y prometedores negocios.