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Miércoles, 13 diciembre 2017

Costa Rica y la Cuarta Revolución Industrial

Por Colaborador(a) - Última actualización: 18 febrero, 2016

  • POR: Luis Adrián Salazar Solís

luis adrian foto

Estamos siendo partícipes de la combinación del mundo físico con el ciberespacio de la información

Estamos presenciando el desarrollo acelerado de la digitalización de las cosas. Estamos siendo partícipes de la combinación del mundo físico con el ciberespacio de la información; entes cuya convivencia intrínseca, y cada vez más permanente, nos ha llevado a establecer el nacimiento de la llamada “cuarta Revolución Industrial”.

Atrás quedaron el poder humano basado en el vapor, la energía eléctrica e incluso los sistemas computacionales desarrollados a inicios de los años 80. Se menciona ya un modelo de vida basado en los sistemas físico-cibernéticos, donde la expansión tecnológica ha ido borrando la barrera entre lo abstracto y lo concreto, y alcanza un alto impacto en la vida cotidiana social y económica.

Sin embargo, la tecnología per se no representa un mal o un bien, sino una oportunidad que debe regirse por el propósito de facultar la cocreación de valor entre personas para avanzar en la reducción de brechas.

Recientemente, fue publicada la Agenda del Concejo Global sobre el Futuro del Software y la Sociedad, cuyos resultados nos revelan un tecnosistema global cuyos esfuerzos deben orientarse hacia el acceso adecuado a la información en función de aumentar niveles de educación y emprendedurismo hacia campos altamente innovadores basados en el uso de megabases de datos ( big data ).

Basta con analizar el reporte Puntos de inflexión de la tecnología y su impacto social, del Foro Económico Mundial, para validar algunas de las invenciones producto de la sinergia que existirá en el 2025 entre las personas y la tecnología: un 10% de las personas usarán ropa conectada a Internet; estará en producción el primer carro desarrollado con impresoras 3D; y podría darse el primer trasplante de hígado usando tecnología de impresión 3D.

Lo anterior comprueba que la conectividad y la información son la tierra fértil en la economía del conocimiento. Esta situación, por otro lado, exige a los gobiernos la gestación de políticas públicas disruptivas que habiliten la creatividad y el pensamiento crítico de las personas para solventar problemas, crear empresas y coexistir mejor.

Hiperconexión. Es imperativo una educación dinámica, continua y autopedagógica de capacidades orientadas a un mundo en donde las decisiones individuales, empresariales y públicas estarán guiadas por análisis de cantidades infinitas de información procedentes del monitoreo de comportamientos y tendencias, originados en fuentes de datos continuamente crecientes y provistas por millones de usuarios conectados.

Es ineludible asegurar el rumbo del país con políticas empresariales, educativas y laborales ampliamente pensadas, previsoras del fenómeno expuesto por Carl Benedick y Michael Osborne en su estudio El futuro del empleo, donde analizan la sustitución de personas por parte de robots y máquinas en algunas áreas de trabajo actual.

Costa Rica debe robustecer la promoción de fuentes de empleo ligadas a la innovación y al aprovechamiento de la información que producirán billones de dispositivos y sensores conectados a la red e incorporados al quehacer diario de las personas.

Este nuevo paradigma de desarrollo requiere de una preparación que trace una estrategia como país, la cual contenga acciones para mitigar problemas como inequidad, trabajo, seguridad e incluso la adaptación a este evolutivo esquema de vida. De ahí la necesidad de constituir un grupo de responsables en generar propuestas de políticas públicas sobre la modernización conceptual y operativa necesarias para estar a la altura de las nuevas condiciones globales.

Las personas primero. Adicionalmente, debemos seguir por el rumbo de incorporarnos a organizaciones, como la OCDE, cuyo rigor de evaluación de índices de desarrollo nos hagan medirnos con los mejores. Asimismo, es fundamental fomentar oportunidades en donde juventud, innovación y competitividad, sustentadas por la educación, sean la carta de presentación de nuestro país.

El buen uso de los recursos con los cuales contamos en Costa Rica pueden impulsarnos positivamente en esta cuarta Revolución Industrial, y ayudarnos a abrir nuevos mercados a nuestras empresas, a mejorar las condiciones de vida de nuestros ciudadanos y a combatir la pobreza y todos sus problemas conexos.

Lo anterior, siempre y cuando mantengamos presente el concepto esbozado por Klaus Schwab, presidente ejecutivo del Fondo Económico Mundial: juntos debemos dar forma a un futuro que funcione para todos, colocando a las personas primero.

El autor fue viceministro de Ciencia y Tecnología.