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Jueves, 19 octubre 2017

Guanacaste, tierra de elefantes y camellos

Por Ana Madrigal - Última actualización: 23 agosto, 2016

¿A quién se le ocurriría imaginar a la provincia de Guanacaste habitada por mastodontes, gigantescos elefantes y primitivos camellos conviviendo con perezosos de hasta 7 metros de alto y armadillos del tamaño de un automóvil? Solo un pequeñísimo grupo de científicos conoce que esos y otros mamíferos extraordinarios habitaban hace 2 millones de años el noroeste de lo que hoy es nuestro territorio nacional.

 

 ¿Ciencia ficción o realidad? Aunque resulte alucinante esta información corresponde a la realidad, y fue precisamente a partir de unos fósiles debidamente resguardados en el Museo Nacional que se hizo posible la reconstrucción natural de la provincia de Guanacaste.

Más aún, pocos costarricenses pueden imaginar que hace unos 70 mil años no existiera el Golfo de Nicoya y en su lugar se extendía el Valle de Nicoya. Es decir, se podía ir caminando hasta la Isla de Chira, la cual era una montaña dentro del gran valle.

Así lucía Guanacaste hace tan solo dos millones de años

Así lucía Guanacaste hace tan solo dos millones de años

A diferencia de la pampa y las sequías que caracterizan hoy ese paisaje, Guanacaste estuvo conformada en el pasado por dos pequeñas islas desbordadas de verde vegetación.

Esta sorprendente información está debidamente documentada en el libro “Historia Natural de Guanacaste”, escrita por el biólogo y ecólogo Julián Monge Nájera, autor de numerosos libros y artículos científicos y asesor científico de la BBC de Londres y de la National Geographic Society.

Tras el rastro

Según comenta el autor, el libro surgió por la necesidad de rescatar cantidad de investigaciones que a lo largo de muchas décadas habían realizado científicos de todo el mundo en esa provincia, foco de interés mundial, ya que es el último trozo que queda en toda Mesoamérica de bosque tropical seco del Pacífico.

Desafortunadamente los resultados de esos estas investigaciones nunca quedaban en el país.

Por esta razón apremiaba la necesidad de recopilar la información sobre la historia natural de las plantas, los animales y los ecosistemas para poder administrar y proteger la biodiversidad de ese museo natural que es la provincia de Guanacaste.

Durante 10 años, le correspondió a Julián Monge la misión titánica de realizar la investigación y recopilar infinidad de datos científicos de décadas, dispersos en varios países y publicados en distintos idiomas. Al tiempo que traducía, ordenaba y realizaba continuamente viajes a Guanacaste para investigar más.

“El volumen de información que hubo que procesar puede entenderse con solo el hecho de que la obra tiene 70 páginas de solo referencias bibliográficas que van desde artículos hasta libros completos y en todos los casos tuve que leerlos, traducirlos y resumirlos, y finalmente ver como amasaba esa cantidad de datos junto con mis propias investigaciones dentro de un libro que no fuera excesivamente grande y que fuera entretenido y moderno”, asegura Monge Nájera.

El resultado de este hermoso proyecto salió al mercado hace unos años con un precio muy económico y consta de un libro profusamente ilustrado y dos discos compactos.

Uno recoge la versión del libro en inglés en razón de que la historia natural de los trópicos es un tema de interés universal (el 50 por ciento de los turistas que anualmente visitan Guanacaste hablan inglés y solo 1 de cada 100 científicos del mundo habla español).

El otro disco compacto es un “Viaje virtual por Guanacaste”, elaborado por el autor junto con la bióloga Patricia Gómez y el Programa de Producción Electrónica Multimedial de la UNED.

Según personas consultadas, la mayor importancia de este proyecto radica precisamente en el hecho de que con el libro y los compactos se le permite a una inmensa mayoría de personas no expertas en el tema acceder a un maravilloso conocimiento a través de herramientas sumamente fáciles, entretenidas, actualizadas y científicamente documentadas.

libroA la carta

Del apetitoso menú temático que nos ofrece Historia Natural de Guanacaste vale la pena rescatar por ejemplo “el misterioso colapso del segundo tercio del Siglo XVIII”.

Hasta entonces todas las crónicas de los viajeros que visitaron el lugar desde el Siglo XV y hasta el XVIII describieron las distintas poblaciones que ahí se asentaban desarrollando una pujante actividad ganadera.

Pero curiosamente, a finales del Siglo XVIII otro cronista pasó por Guanacaste y aseguraba que la zona está despoblada y el bosque recuperado. Esto es algo que los historiadores han mencionado pero hasta el día de hoy no está claro que fue lo que pasó.

“Como ecólogo pienso que quizás fue una catástrofe ecológica, una inundación o sequía propia de la región. Lo cierto del caso es que nadie lo sabe, pero hasta el desarrollo cultural de Guanacaste retrocedió significativamente”.

En cuanto al capítulo de ecosistemas acuáticos se menciona el ejemplo de un pececito que vive muy cerca de las playas y que tiene todo un procedimiento increíble para atraer a su pareja y que se detalla en el libro.

Este fenómeno maravilloso del comportamiento animal ocurre a pocos metros de los pies de los bañistas que disfrutan de las playas y a no ser que lean el libro nunca se enterarán de este tipo de “bellezas guanacastecas invisibles” que la obra pretende rescatar.

“Efecto de clima y distribución Geográfica” explica la manera en que las plantas y los animales enfrentan la sequía periódica. “Evolución” aborda la manera en que plantas y animales eligen sus parejas.

Finalmente el contenido relacionado a la Conservación tiene un apéndice, una especie de manual básico para el visitante, que le dice cómo funcionan los parques nacionales y cómo se realiza la educación ambiental en el Área de Conservación Guanacaste, a la vez brinda consejos típicos para el turista, por ejemplo dónde puede acomodar su tienda de campaña y dónde hay agua potable.

“Historia Natural de Guanacaste”, ¿una lectura fascinante o un viaje a través del tiempo? Ambos a la vez.

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