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Martes, 19 junio 2018

Ignorancia e ingenieros burócratas obstruyen avance de red eléctrica inteligente

Por Ana Madrigal - Última actualización: 12 marzo, 2015

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Cada costarricense debería preguntarse por qué si los Estados Unidos, Canadá, la Unión Europea, China, Argentina, Brasil, Chile y Colombia avanzan  hacia la adaptación de la  red inteligente, en Costa Rica el tema es apenas conocido por los ingenieros eléctricos y algún que otro empresario avezado.

Conclusión, el país le da la espalda a  una modernización del tendido eléctrico con lo que ganaría la economía del país, el ambiente y todos los ciudadanos.

Sin duda, las redes eléctricas inteligentes, REI,  favorecen el ahorro energético y el uso de energías renovables; además, permiten un suministro de electricidad mucho más fluido y seguro.

Estos son algunos de los muchos beneficios que llevaron a Barak Obama, que desde su primera campaña electoral, a prometer  impulsar las redes inteligentes a las que llamó la “autopista de la electricidad”.

Iluminado por un equipo asesor de lujo en materia energética, apostó  por  el futuro más promisorio del sistema eléctrico, las redes inteligentes, llamadas a provocar una auténtica revolución en eficiencia energética, protección al ambiente y a constituirse en una manera efectiva de conjurar al cambio climático.

Gobernantes desconocen el tema

En Costa Rica lamentablemente el tema sigue siendo muy desconocido  entre los grandes tomadores de decisiones como el mismo presidente, sus ministros, diputados y  jerarcas de instituciones, acostumbrados a un modelo de generación de electricidad que se venía haciendo a través de la red tradicional  que  nació  con Thomas Edison hace unos 60 o 70 años.

Conocedores del tema aseguran que si Edison viviera  hoy se sorprendería del poco avance que por años tuvo su sistema, el cual consiste en  producir electricidad desde sitios lejanos y con líneas de alta tensión transmite la energía a centros urbanos donde una subestación se encarga de bajar la electricidad a nuestros hogares, oficinas y centros de población.

Hoy con grandes bríos irrumpe el nuevo modelo. El mundo camina hacia eso y Costa Rica debería avanzar en esa misma dirección.

Smart grid, la electricidad que piensa, la autopista de la electricidad, electricidad 2.0 o Internet eléctrico, son solo algunos de los términos con los que se identifica a la nueva forma de generar y distribuir energía a través de una infraestructura inteligente que favorece el ahorro energético y el uso de energías renovables; además, permite un suministro de electricidad mucho más fluido y seguro.

La información versus  obstrucción

“Si tantos países avanzan hacia las redes inteligentes es porque algo muy  bueno tienen que tener. Sería imposible que tantos países  se estuvieran equivocando”, Ing. Gustavo Valverde.

“Si tantos países avanzan hacia las redes inteligentes es porque algo muy bueno tienen que tener. Sería imposible que tantos países se estuvieran equivocando”, Ing. Gustavo Valverde.

A sus 31 años, el ingeniero eléctrico,  Gustavo Valverde Mora,  es uno de los costarricenses con más conocimiento y experiencia en redes eléctricas inteligentes. Se graduó de ingeniero eléctrico en la UCR, obtuvo su maestría y doctorado en Inglaterra  en sistemas eléctricos de potencia y un posdoctorado en  redes inteligentes en Bélgica.

Además, trabajó dos años en Bélgica tratando de incorporar a la generación eléctrica energías renovables. Hoy es un destacado  docente de la Escuela de Ingeniería Eléctrica  de la UCR y desde esa trinchera académica espera contribuir a sacudir el interés público en este tema, con el fin de generar un ambiente nacional de reflexión y análisis que permita tomar decisiones que aligeren el cambio hacia la modernización de la red eléctrica.

Según Valverde  si tantos países avanzan hacia las redes inteligentes es porque algo muy  bueno tienen que tener. Sería imposible que tantos países  se estuvieran equivocando.

Para él el beneficio más visible de la Red Eléctrica Inteligente, REI,  es que ayuda al consumidor a educarse y millones de consumidores educados le abren la puerta a la eficiencia energética.

¿Por qué aquí  el tema de las redes inteligentes y sus beneficios son prácticamente desconocidos tanto para tomadores de decisiones como para los mismos ciudadanos?

Siento que el conocimiento está limitado a ingenieros eléctricos de diferentes compañías como el ICE, y empresas distribuidoras. Efectivamente  ese conocimiento no está subiendo hacia los tomadores de decisiones.

¿Por qué es importante que se conozca el tema?

Porque es hacia dónde va el mundo en materia de eficiencia energética y protección al ambiente.

¿A dónde está el “embudo de información”?

Lo que veo es que hay grupos que se están echando algunos pulsos, gente dentro del ICE y Fuerza y Luz. Algunos están a favor de la migración hacia la red inteligente y otros son de la vieja escuela. También hay miedos financieros, siempre que viene algo nuevo hay gente en contra. Incluso un sindicalista del ICE me  decía que la generación distribuida  iba a quebrar al ICE.

¿Cuál era su argumento?

Decía que  los pobres que no pueden pagar los paneles voltaicos iban a terminar subsidiando a los que si los tienen. Es un miedo que permea hacia los sectores políticos.  Usted pone ese argumento en la mesa y un político lo piensa dos veces para tomar alguna decisión. Estuve muy desilusionado cuando escuché eso. Hay mucho desconocimiento y gente que mete mucho ruido,  mucho miedo.

¿Cómo romper ese círculo vicioso y generar discusión pública sobre el tema?

En la Universidad de Costa Rica hay un grupo de ingenieros eléctricos jóvenes, recién regresados de muy buenas universidades del extranjero y estamos empeñados en propiciar procesos de información, educación y alfabetización sobre este tema. Tratando de eliminar esa brecha estamos organizando para julio un seminario centroamericano sobre las ventajas de redes inteligentes con un módulo muy técnico y otro diseñado para los tomadores de decisiones. Estará convocado por UCR, ICE, y esperamos  participación de representantes de Aresep, MInae, y  tomadores de decisión. Todos  tienen que conocer de estos temas, hacia allá va el mundo y CR no puede seguir rezagado menos con el precio actual de la electricidad.

Cuándo me explica que los  ingenieros del ICE y de Fuerza y Luz han limitado este conocimiento a su círculo sin permear a la clase gobernante ni a los ciudadanos, me viene a la mente aquellos brujos o alquimistas que gracias a saberes que no compartían, ejercían un gran poder sobre los reyes. Eran algo así como el poder detrás del trono. ¿Ocurre eso en el ICE y Fuerza y Luz?

Mi opinión personal es que sí. ¡Así es¡ Algunos de esos funcionarios piensan que la generación distribuida se le puede salir de las manos al operador de la red y perder el control absoluto que han tenido hasta ahora con el monopolio de generar y no les gusta. Incluso puede que prive más un criterio de orgullo que técnico. Además, si hubiera problemas técnicos para eso estamos los ingenieros, para resolverlos. Lo cierto es que pareciera que algunos no sueltan ese conocimiento y le hacen un gran daño al país.

¿Conviene que Aresep también conozca el tema?

Claro que sí.  En los Estados Unidos  los entes reguladores más bien incentivan que haya mayor generación distribuida e incentivan las redes inteligentes. Fíjese que Coopesantos compró medidores inteligentes, uno de los componentes claves para la red inteligente  y Aresep no les aceptó ese costo en el  ajuste tarifario. ¿Quién entiende estas políticas? En otros países más bien el ente regulador incentiva a las empresas de distribución de electricidad para que vayan haciendo pequeños proyectos pilotos de redes inteligentes. Es muy necesario que la Aresep entienda que las redes inteligentes  traerán grandes beneficios como la eficiencia en la operación de la red eléctrica, la optimización del uso de la infraestructura.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Por qué se dice que las redes inteligentes garantizan la protección al ambiente?

Porque permite aumentar el número de plantas de energía renovable. En este momento el ICE tiene gran restricción para aumentar el número de plantas eólicas porque aducen que la red eléctrica actual no tiene capacidad para incorporar grandes inyecciones de potencia a partir de fuentes intermitentes, porque en el momento en que no inyecten a la red generaría  un desbalance entre carga y generación. En cambio con las redes inteligentes, al tener un mayor respaldo  con otros elementos de compensación y generación, más el acompañamiento de un  un monitoreo constante en toda la red,  puedo tomar decisiones más seguras como el de aumentar el número de plantas eólicas o solares.

Hay alguna gente que tiene miedo de que cada vez haya más generadores de electricidad. ¿Por qué?

Es como cuando la gente tiene miedo porque está oscuro. Claro que hay operadores que no saben cómo se va a comportar la red eléctrica cuando haya mucha generación distribuida. Pero no hay que tener miedo solo habrá que hacer más simulaciones como estamos haciendo en UCR y monitorear más la red.

El doctor Emir Macari, fundador del Centro de Redes Inteligentes de California, o Smart Grid, dijo en entrevista con Costa Rica 2050 que allá los propios ciudadanos presionaban a los gobernantes para que se adoptara la red inteligente. Podría Costa Rica llegar a ese punto de concientización y responsabilidad ciudadana.

Ahorita no veo posibilidad de eso. Primero habría que enrumbarse hacia un proceso de información y educación sobre el tema.

¿Cuándo podría Costa Rica dar el salto a la total modernización de su red eléctrica?

No antes de cinco años. Primero hay que abordar el proceso de educación y si aun así los tomadores de decisiones no se deciden pues no pasará nada.  Podría ser un cambio relativamente rápido si Aresep lo permite.

En países latinoamericanos como Brasil, Chile y Argentina la red inteligente también  ha funcionado como un catalizador de la economía. ¿Ocurriría aquí lo mismo?

Claro que sí. Genera más  investigación, desarrollo, innovación, patentes, negocios y  nuevos nichos de mercado. Habría que comenzar por darle más fondos a los laboratorios de las universidades para poder encarar el reto que implica ese cambio.