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Miércoles, 13 diciembre 2017

Rolando Araya:

“Imposible resucitar una refinería que nació infartada en lo legal e infectada en lo político”

Por Ana Madrigal - Última actualización: 12 diciembre, 2014

  • Araya explicó que la iniciativa surgió como una simple ocurrencia, no se basó en ninguna Política Energética
“No se puede resucitar la refinería china. El gobierno solo nos hará perder más tiempo en algo crítico para el desarrollo”.

“No se puede resucitar la refinería china. El gobierno solo nos hará perder más tiempo en algo crítico para el desarrollo”.

 

A pesar de que el proyecto de la refinería china nació como respuesta a una loca “ocurrencia” y se agita de nuevo en un mar de dudas y desesperanza, ni un solo partido político se pronunció, ni a su favor ni en contra, en sus planes de gobierno.

Según Rolando Araya, ingeniero químico y estudioso del tema energético, ni siquiera hace falta un referéndum para descartar la posibilidad de abrir la nueva refinería, ya que es imposible resucitarla por razones de legalidad, pero también genera mucha preocupación el hecho de que no existe al momento un equipo experto y calificado para representar los intereses del país en esa negociación.

Araya explicó que la iniciativa surgió como una simple ocurrencia, no se basó en ninguna Política Energética. A ese pecado original se suma una buena seguidilla de “horrores” como su ilegalidad (Recope por ley tiene un monopolio cuyas actividades no puede compartir con socios nacionales o extranjeros); su inviabilidad financiera, la desconfianza que genera el hecho de que altos personeros del consorcio chino CNPC, fueran acusados por corrupción y enviados a la cárcel, y sobre todo, porque se le arrebataría al país la posibilidad de avanzar hacia el desarrollo con otras opciones energéticas que reportarían mejores y más rápidos beneficios.

“Es inadmisible que mientras en el mundo se produce una revolución energética orientada a la descarbonización, a través de energías limpias, aquí paradójicamente se insiste en un proyecto que anclaría al país a un esquema petrolero en absoluta decadencia, con implicaciones sumamente graves para nuestro crecimiento futuro”, dijo Araya.

Refinería infartada en lo legal

Consultado sobre la posibilidad de definir el futuro de este proyecto y la política energética a través de un referendo, Araya explicó que eso no va a ser necesario ya que hay gente experta y muy seria que está convencida de que legalmente el proyecto está muerto y sin posibilidad de ser resucitado.

Explicó que se requeriría de una nueva ley que le quite a Recope las limitaciones para poder asociarse con otras empresas con el fin de poder coadministrar la refinería. Actualmente la institución tiene el monopolio y la refinería es un bien demanial intocable. Cuando llegue ese proyecto a la Asamblea Legislativa ahí se acaba el proyecto y lo único que va a lograr el gobierno es perder más tiempo en una decisión que es clave para la competitividad y el futuro del país.

Por otro lado, destacó, que la refinería china, no tuvo en su concepción aportes de los técnicos costarricenses. Desde el tamaño, el diseño básico y hasta los productos a producir fue decisión de los chinos.

¿Quién va a negociar, qué van a negociar y con qué experiencia?

La ausencia del tema de la refinería china en el Plan de Gobierno del Pac y la incertidumbre que suscitó el presidente Solís, al solicitar información sobre cómo se definían tarifas eléctricas y los precios de los combustibles,  pareciera confirmar  que el tema energético no ha estado en el foco de interés de la nueva clase política y sigue en el limbo.

Para Araya es realmente preocupante  que nadie, en lo absoluto,  esté en capacidad de ir a negociar a China. “Ni los miembros de la Junta Directiva de Recope, ni la presidencia ejecutiva, ni nadie del Minae conoce de manera pormenorizada este tema”.

Asegura que aunque los técnicos de Recope si saben diferenciar entre una tecnología y la otra, su experiencia y conocimiento se ha curtido en el desempeño de una refinería que nació “renca” hace 60 años, limitada a un tipo de petróleo que ya casi no existe en el mundo. En ese contexto, señala, no existe ninguna posibilidad de optimizar, ni siquiera plantear opciones al equipo de negociadores chinos.

Malos augurios surgen de la próxima negociación de la refinería en Pekin, si a los  argumentos de Araya se suman   los del escritor Andrés Oppenheimer, quien en sus libros  Cuentos chinos y Basta de historias, expone y alerta sobre la increíble pericia, maña  y malicia de los chinos a la hora de hacer negocios.

¿Habrá rebaja de combustibles con una nueva refinería?

Me sorprendí mucho de ver que el gobierno no lo descabezara de entrada el proyecto de la refinería china.

Me sorprendí mucho de ver que el gobierno no lo descabezara de entrada el proyecto de la refinería china.

“No hay estudios que confirmen esa posibilidad”, enfatizó Araya. Por el contrario, expertos en refinería  sostienen que con los petróleos disponibles aquí en la zona, una planta que produzca de  40 mil a 60 mil barriles al día, que es lo que produciría la nueva refinería, no sería económicamente viable. Para que el proyecto sea rentable requeriría de una producción de 200 a 300 mil barriles por día.  Si no tiene rentabilidad menos se puede esperar que bajen los precios de los combustibles.

Un mar de contradicciones

A lo interno del gobierno emanan una serie de contradicciones, recogidas  en distintos titulares de la prensa.  Mientras el ministro de ambiente, Edgar Gutiérrez, apela porque el futuro de la refinería se define en la mesa de diálogo nacional, el presidente Solís apura la renegociación con China.

Para Araya también hay contradicción en el gobierno cuando por un lado afirma que no le interesa meterse en Petrocaribe porque eso sería quedar amarrados a un modelo petrolero por parte de  un país como el nuestro que quiere ser carbono neutral y proteger la naturaleza; pero sí se meten en la construcción de una refinería cuyos resultados serían  todavía más malos.

“No entiendo porque el presidente está interesado en renegociar la refinería desoyendo otros criterios y encima necesitan 18 meses para definir la política energética. Para qué hacer perder tanto tiempo al país si hay expertos que por años han estudiado el tema y que en 15 días podrían dar una propuesta básica, algo absolutamente insólito”, dijo Araya.

El  mundo en cambio

Para Araya, la decisión del gobierno solo va a generar atrasos  porque el nuevo paradigma energético es un hecho y hacia allá avanza el mundo. El cambio tecnológico es tan veloz, tan potente que nadie lo va a poder parar. “Curiosamente usted no oye en el país a ningún dirigente político visionario o jerarca del gobierno hablando de esto”.

Por ejemplo, asegura Araya, la  decisión de crear el ICE en 1948, partió de una convicción de José Figueres Ferrer sobre lo que significaba para el país ese desarrollo eléctrico basado en recursos naturales. “Había visión y conocimiento de estas cosas”.