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Jueves, 19 octubre 2017

La educación del futuro en cinco tuits

Por Colaborador(a) - Última actualización: 18 febrero, 2016

  • Por: Lizette Brenes Bonilla
Dra.Lizette Brenes Bonilla

Dra.Lizette Brenes Bonilla

La reflexión sobre la educación del futuro puede iniciar con estos cinco tuits: todas las personas pasarán de ser receptoras a creadoras de conocimiento, la experiencia educativa masiva-individualizada se convertirá en colectiva-personalizada, los centros educativos serán espacios comunitarios abiertos y motivantes, la mayoría de las personas serán profesionales con vidas polifacéticas, sin graduarse de una carrera, los grupos de aprendizaje mezclarán todas las edades, serán multiculturales y multinacionales.

Todas las personas pasarán de ser receptoras a creadoras de conocimiento: desde la edad antigua en India, China y Grecia la educación se ha concentrado en transmitir conocimiento. El alcanzado por letrados, iluminados o maestros a los quienes podían superar la ignorancia. En el futuro será tan importante el conocimiento que existe, como la creación del nuevo conocimiento por parte de los aprendientes. La sociedad comprenderá que el aprendizaje es social no solamente por estar conectados o compartir un espacio.

La experiencia educativa ha sido masiva-individualizada, pero se convertirá en colectiva-personalizada: el futuro requiere ecosistemas efectivos para la creatividad y la innovación. Esto será al sustituir la educación como proceso fundamentalmente individual, por un proceso principalmente colectivo. La demografía del futuro facilitará las dinámicas de red, con nodos de cinco o menos personas, con un alto nivel de autonomía. Desde los niveles más básicos, el aprendizaje y la generación de conocimiento e innovación se desarrollarán de manera colaborativa, entre pequeños grupos acompañados, inspirados y motivados por mentores. Será alta la proporción de mentores por persona.

Los centros educativos se convertirán en espacios comunitarios abiertos y motivantes: los ciudadanos del futuro esperarán espacios para la espiritualidad, el arte, la socialización, la actividad física y su relación con la comunidad, así como para el desarrollo de las competencias adicionales que requerirán para la cotidianidad. El enfoque de estas comunidades estará más enfocado en la sensibilidad y la intuición. La ubicuidad y conexión estará balanceada con los encuentros en estos espacios.

La mayoría de las personas del futuro tomarán las decisiones para las que hoy recurren a médicos, abogados, ingenieros, etc. Los profesionales tendrán vidas polifacéticas y emprendedoras en los campos de su interés. No se graduarán de una carrera: serán maestros de algo y aprendices de mucho durante toda la vida. Sus retos serán seleccionar conocimiento existente, investigar, crear conocimiento y desarrollar capacidades y proyectos, todo de forma continua y colectiva. Pertenecerán a diferentes comunidades, certificarán sus competencias y compartirán sus hallazgos de forma abierta.

Los grupos de aprendizaje mezclarán todas las edades, serán multiculturales y multinacionales. El aprendizaje ligado a las edades se repensará y promoverá los intercambios más abiertos en este aspecto. Los hallazgos de la neurociencia y la demografía del futuro, facilitarán la convergencia de las personas de edades diversas con un interés común.

Está claro que desaparecerá la educación dedicada a transmitir conocimiento a las siguientes generaciones y formar para la vida. Su renovada intención será una sociedad que valora, selecciona, comparte y crea conocimiento e innovación y vive cada etapa la vida con la intención de realizarse y contribuir.

En síntesis, el ambiente será motivador, el aprendizaje será colectivo, diverso y personalizado durante toda la vida y fundamentalmente, tendrá sentido. Juan Pablo representa la oportunidad de iniciar ese futuro ya. Los jóvenes quieren más futuro, más sentido, flexibilidad, motivación. Podemos empezar a crear futuro con las generaciones que lo liderarán.