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Domingo, 20 mayo 2018

La humanidad está a las puertas de una nueva civilización

Por Ana Madrigal - Última actualización: 23 agosto, 2016

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Los cambios que la Ciencia y la Tecnología, CyT, están provocando en todos los campos son tantos, tan acelerados y tan disruptivos que la humanidad, según los más promitentes futurólogos,  está a punto de presenciar una verdadera metamorfosis.

Los centros de prospectiva más prestigiosos del mundo nos anuncian que estamos a las puertas de una nueva civilización y que la  crisálida se alista para dejar atrás su capullo.

En los próximos  35 años experimentaremos cambios  equivalentes a los vividos en  los últimos 20 mil años, advierten los  economistas, antropólogos, sociólogos, científicos, premios nobeles de las distintas disciplinas y futurólogos, que se reúnen cada año  en el Congreso del Futuro de Chile.

El foro se ha convertido en todo un referente mundial en el análisis del futuro porque ha concitado a las mentes más brillantes y transformadoras del planeta, como Jeremy Rifkin, Thomas Piketty, Edgar Morin, Humberto Maturana, Paul Davies, y Michel Sandel, considerado el mejor profesor del mundo, entre otros muchos.

 Aseguran que en estos momentos en que se está formando toda una nueva generación, es preocupante que la política  sea  “analfabeta” de la CyT y  que además vaya 40 años atrás.

En ese contexto, hay que apuntar que están ocurriendo muchas cosas en la ciencia y la tecnología que no pasan por la política. “No debe haber espacio para el surgimiento de una ciencia a espaldas de la política, la ciudadanía y la democracia”, tesis en la que coinciden los expositores.

El mundo es otro. Sin duda el arrollador poder de transformación que tiene hoy la CyT no lo tiene  ninguna de las viejas ideologías que abrazan los colectivos políticos del momento.  El anticuado paradigma lineal, racionalista, cartesiano del siglo anterior; vertical, autoritario, de arriba para abajo, ya  no sirve para entender y contextualizar  la complejidad de los procesos ricos y maravillosos de este siglo XXI del cual somos parte y somos hijos.

Pero también hay crisis de instituciones que no funcionan en este siglo XXI porque fueron creadas en el viejo paradigma, para otros tiempos.

Urge entonces pensar en nuevas instituciones políticas, nuevos derechos humanos, un nuevo paradigma energético que ponga en jaque al petróleo que tiene al planeta prácticamente en coma.

El nuevo mundo nos inspira y mueve a construir una nueva declaración de derechos humanos que haga a la humanidad más humana, pero que a la vez elimine la vieja y brutal asimetría con respecto al resto de las especies y organismos.

Ante la acelerada transformación que se está dando en todos los campos no avanzar es retroceder.

ciudad2Hacia la Cuarta Revolución Industrial

La avalancha tecnológica, los nuevos, poderosos y afinados instrumentos que permiten escudriñar como nunca el macrocosmos, el microcosmos y el mismo cuerpo humano,   nos ponen a las puertas de la Cuarta Revolución Industrial que avanza sobre el lomo de Internet de las Cosas.

Todo apunta a que el Internet de las cosas y la energía renovable serán el chasis de la nueva economía.

Y si el internet nos cambió a todos y a todo hace 25 años, resulta casi impensable lo que podrá traer desde ya el Internet de las Cosas, IoT, que es algo así como “el despertar de las máquinas”.

¿Se imaginan? Artefactos, “chunches” que usamos cotidianamente como tenis, lámparas, cepillos de dientes, libros, carros y mesas, hablando entre ellos y la red y sin intervención humana y con la capacidad asombrosa de modificar incluso el entorno mismo.

Pero también la impresora 3 D impulsará cambios sorprendentes pues nos permitirá fabricar en casa, mejor dicho, “imprimir” todo lo que queramos, el maquillaje, el celular, la ropa, y hasta el  carro. Pero todavía más importante, podrá fabricar tejidos para humanos y órganos como el corazón y el hígado lo que junto con otros sorprendentes avances tecnológicos comienza a revolucionar la medicina de este siglo.

A la vez, se siente la fuerza  transformadora de la biotecnología, la nanotecnología, la robótica, la inteligencia artificial, las infotecnologías, las ciencias cognitivas y la genómica que apuran el paso hacia la llegada de esa nueva civilización que cambiará todo tal y como lo conocemos.

Los primeros esbozos dejan entrever los carros sin chofer de Google que lograron recorrer más de 2 millones de kilómetros sin un solo accidente o los autos voladores de Terrafugia que ya cuentan con luz verde  de la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos para que haga sus pruebas con miras a comercializarse en tan solo diez años.

Esta, por cierto, será la última generación que conduzca carros porque BMW ya anunció que a partir del 2025 todos sus vehículos serán autónomos y en esa misma línea se han venido pronunciando el resto de fabricantes.

La conquista del espacio no se queda atrás. Se anuncia para los próximos quince años 8 misiones a Marte en la búsqueda de nuevas fronteras que abran la posibilidad de continuar nuestra escala evolutiva en otra parte del universo.

Recientemente Europa dio a conocer su plan de establecer una colonia en la Luna y su agencia espacial junto con las del resto del mundo, ponen en el cosmos las tecnologías de última generación, cuyos intrigantes descubrimientos acaparan  titulares en los periódicos y noticieros del mundo, como el reciente hallazgo del sistema solar más grande del universo.

Incluso, la aprobación de una ley en el Congreso de los Estados Unidos podría dar paso a una nueva “fiebre del oro” pues  permitiría la minería en los cuerpos del cinturón de asteroides de nuestro sistema solar.

El 25 de noviembre pasado, el presidente Barack Obama firmó la llamada Ley del Espacio para promover la exploración privada, algo que ya han comenzado a realizar empresas como SpaceX y Orbital ATK, con misiones en marcha para llevar carga a la Estación Espacial Internacional.

Y ni qué decir de la biología sintética que avanza a paso firme generando importantes interrogantes éticas todavía sin respuesta. El biólogo y empresario Craig Venter creó en su laboratorio y patentó la primera forma de vida artificial, una célula bacteriana que se brincó con garrocha todo el proceso evolutivo marcando el banderazo de salida a la creación sintética de otras formas de vida en los próximos años.

Se aceleran los trabajos en el cableado del cerebro humano y desde ya se nos  anuncia  que los nanorobots escanearán detalladamente el cerebro, potenciando sus capacidades y convirtiéndonos en casi semidioses.  Todo parece indicar que en este momento la “ciencia real” eclipsa a la “ciencia ficción” pues falta muy poco tiempo para que  los nanorobots viajen por  nuestro torrente sanguíneo limpiando el colesterol de las arterias, detectando las células cancerosas y transportando el medicamento a la célula enferma sin dañar las células vecinas.

Un equipo del Instituto de Nanociencias Integrativas de Dresde, Alemania, creó el Spermbot, el primer espermatozoide robótico. Los avances de la nanotecnología lo hicieron posible y podría evitar  la infertilidad.

Por otro lado, surgen nuevos materiales construidos a escala atómica y que nunca habían existido en el planeta y muy pronto estará en el mercado la ropa inteligente que se autoregenera.

El futuro ya está aquí. La frontera entre presente y futuro es cada vez más difusa lo que lleva a la conclusión de que para vivir a plenitud el presente no queda más que ser contemporáneo del futuro.

¿Quién manda en CyT?ciudad_inteligente3

Algunos pensadores advierten que la velocidad con que avanza la ciencia y la tecnología no es la misma, ni por asomo, con la que avanza la sabiduría de la humanidad.

“Si no gobernamos ese futuro incierto estaremos condenados a ser sus rehenes”, sentencian los participantes del Congreso del Futuro.

La ciencia ciertamente solo tiene sentido si se hace para el bienestar de la mayoría y no para el enriquecimiento de unos pocos.

Cabe entonces preguntarse ¿Quién gobierna esos cambios que ya llegaron? En este punto, los expertos reunidos en Chile, alertan sobre el hecho de que está emergiendo un nuevo mundo prácticamente a espaldas de la política y de la ciudadanía.

El senador Guido Girardi, quien fuera presidente del Senado de Chile y organizador del encuentro internacional, sostiene que los peligros del mañana no serán provocados por la ciencia, sino por la ciencia sin gobierno, sin ciudadanía y sin democracia.

De momento, dijo que las decisiones en ciencia y tecnología las están tomando “los mismos jugadores de la ruleta financiera global deseosos de apropiarse de la ciencia y de la tecnología para construir un mundo que no está fundando en el bien común, en la igualdad, en la equidad”.

Para frenar esto urge abrir vasos comunicantes entre la CyT, la política y la sociedad.

Explosión creativa

Uno de los conferencistas del Congreso del Futuro es Mathieu Baudin, director del Instituto de Futuros Deseables de París, ubicado entre los mejores Think Tank del mundo; él tiene la fortaleza de ser historiador y además investigador del futuro.

Mathiew Baudin dice que el único territorio virgen y fértil por descubrir y explorar aquí y ahora es el futuro. Pero también dice que el futuro no se prevé ni se predice, se construye.

Precisamente el futuro se está construyendo ya no solo en los centros de investigación del primer mundo, sino también en improvisados locales de exploración y empresas de garaje de cualquier rincón del planeta. El tiempo para la acción es aquí y ahora.

La innovación brota a borbollones en París, Londres, Nueva York, Indonesia, Vietnam, pero también en Turrialba o Guadalupe. Las tecnologías nivelan el suelo para que todos tengan las mismas oportunidades de emprender e innovar.

Si alguien piensa que ya lo vio todo, con teléfonos inteligentes, con carros inteligentes, con ciudades inteligentes, pues se equivoca. Apenas estamos viendo la punta del iceberg, el 1% de la innovación que surgirá en los próximos 20 años, cuando pasaremos de la Era del Conocimiento a la Era de la Creatividad.

Grandes cambios que se suceden a la velocidad de vértigo, la alucinante innovación, y la avalancha de información nueva que recibimos cada día no es una tempestad que pasa, sino una civilización nueva que viene para instalarse.

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