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Miércoles, 13 diciembre 2017

Centro de Investigación en Sistemas Inteligentes (CISI)

Una iniciativa para convertir a Costa Rica en una Sociedad Inteligente.

Por Colaborador(a) - Última actualización: 24 junio, 2015

  • Por: Ing.Ronald Bolaños

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Curiosamente, la cercanía a  la muerte despierta una lucidez inédita, algo así como un último regalo de la vida necesario para tomar las últimas y más importantes decisiones contra reloj. Un buen ejemplo fue el caso de  Steve Jobs,  el fundador de Apple, quien al final de su enfermedad dijo:

“Recordar que moriré pronto constituye la herramienta más importante que he encontrado para ayudarme a decidir las grandes elecciones de mi vida. Porque casi todo – todas las expectativas externas, todo el orgullo, todo el temor a la vergüenza o al fracaso – todo eso desaparece a las puertas de la muerte, quedando solamente aquello que es realmente importante. Recordar que van a morir es la mejor manera que conozco para evitar la trampa de pensar que tienen algo que perder. Ya están desnudos. No hay ninguna razón para no seguir a su corazón.”

Esa reflexión cobra fuerza al  iniciar el 2015, cuando   me encuentro con 55 años de edad y mi empresa, MECSOFT,  alcanza los 15 años de existencia. Y claro,  aunque no espero morir pronto, si estoy en una etapa de mi vida productiva en la que es más que necesario preguntarse: ¿cuál será mí legado en este mundo? Tras un largo proceso de introspección llegué a la conclusión de que lo mejor que puedo hacer es convertir la obra de mi vida, MECSOFT, en una empresa social que tenga como norte el contribuir a resolver los grandes retos que tiene el país, garantizando que su operación estará sustentada en el equilibrio entre lo económico, lo ambiental y lo social.

Como todos sabemos, ninguna ideología tiene hoy la fuerza que tienen las  tecnologías para transformar el mundo y desde el CISI, aspiramos a que el sector académico y empresarial orienten al país en la selección de aquellas tecnologías que maximicen el beneficio social y la competitividad.

Mi vida ha transcurrido entre la academia y la empresa. Conozco muy bien estas dos formas de ver la realidad y de ambas he aprendido valiosas lecciones que quiero compartir. Un buen académico es un idealista que busca el conocimiento por el placer de aprender y compartirlo con los demás. Un buen empresario es un soñador que quiere cambiar al mundo y persiste hasta lograrlo. Ambos son importantes en la construcción de un futuro mejor para todos, por eso resulta imperativo que aprendan a comunicarse y a colaborar entre sí.

El objetivo de convertir a MECSOFT en una empresa social es justamente la manera más pertinente de construir  un puente de comunicación entre la academia y las empresas, creando una relación ganar – ganar que impulse el desarrollo de una educación técnica de calidad, en procura del capital humano necesario para transformar la sociedad costarricense. MECSOFT funcionará como una incubadora de empresas tecnológicas, las cuales irán conformando un ecosistema de innovación orientado a la automatización.

MECSOFT es una empresa proveedora de tecnología de información (TI), especializada en software para ingeniería, siendo la única en Costa Rica con capacidad de realizar consultoría en este campo, generando, en su mejor momento,  ventas de $5 millones/año con una utilidad promedio del 20%. Esto significa que podría contribuir con aportes anuales de $1 millón, que se utilizarían en investigación o en donaciones que fomenten el rápido avance  de Internet de las Cosas (IoT) en el país, sin duda el principal motor de desarrollo de las sociedades modernas.

Aunque Internet de las Cosas es el nombre que utilizan los especialistas,  a mí me parece que nos dice poco sobre lo que esto significa, por ello, prefiero utilizar el concepto de Automatización Inteligente, para describir los grandes y vertiginosos cambios que esas nuevas tecnologías están operando en el mundo.

Las tecnologías digitales están remplazando poco a poco las analógicas y transformando todo a su paso. Primero fue la telefonía, luego la televisión y ahora le toca a la automatización. Si recordamos la telefonía analógica era cara y rígida (sólo nos permitía hablar), ahora con la telefonía digital podemos hablar, ver imágenes y todo tipo de información, mientras conversamos con otras personas a través de Internet. Lo mismo ocurrirá con la Automatización Inteligente si la comparamos con la automatización tradicional. Será mucho más barata (recuerden lo que costaba antes una llamada internacional) y además será mucho más flexible porque nos permitirá crear y conectar diferentes Sistemas Inteligentes.

Para entender el impacto que la Automatización Inteligente tendrá en la sociedad, solo tenemos que echar un vistazo a lo que está ocurriendo con el dinero, al punto que hoy en día, con el desarrollo del cajero automático y el monedero electrónico, hemos presenciado la forma en la que cada vez más se automatizan las transacciones económicas.

El siguiente paso será el desarrollo de una moneda virtual que permitirá digitalizar por completo los pagos, logrando desterrar al final el dinero físico. Este proceso permitirá la trazabilidad de las operaciones económicas, eliminando de tajo vicios como la corrupción y el lavado de dólares, que hoy son posibles gracias al  anonimato que brinda el dinero físico.

Indudablemente Internet de las Cosas producirá un mundo más inteligente, con capacidad de conocer y analizar a profundidad las operaciones automatizadas, abriéndole la puerta a las mejores prácticas, entre ellas la transparencia, elemento indispensable para combatir la corrupción en todas sus formas.

Los años que me quedan deseo aprovecharlos en hacer lo que me apasiona: aprender y desarrollar nuevos conceptos que al articularlos y ponerlos en práctica permitan la construcción de  una Sociedad Inteligente.  Por esta razón, he decidido regresar a la vida académica determinado a crear el Centro de Investigación en Sistemas Inteligentes (CISI), desde el cual se forjará el  liderazgo que conduzca  el desarrollo tecnológico del país, en el momento preciso, justo en el umbral de  esta nueva Revolución Industrial que comienza a vislumbrarse en el horizonte. Además, mi regreso a la Academia está marcado por la gran oportunidad que se me abre de  ayudar a orientar el progreso de los egresados de la Escuela de Ingeniería Mecatrónica, una especialidad clave para el devenir  del país.

Para cerrar este círculo virtuoso, aspiro a trabajar de manera paralela y con gran compromiso, con Cedes Don Bosco, en la creación de un nuevo concepto de educación técnica que permita formar a los “súper técnicos” que el sector productivo requiere. Esa será la culminación de este sueño de convertir a Costa Rica en un País Inteligente y Verde.

Indudablemente me esperan años de trabajo intenso y placentero, pero cada día me convenzo más de que  la mejor forma de envejecer es ir construyendo un legado perdurable, como es la creación del CISI, el mejor instrumento para que Costa Rica se convierta en una Sociedad Inteligente, en la que se respete al ambiente, se  distribuya en forma justa la riqueza y se garanticen los derechos básicos del individuo (salud, educación, trabajo y vivienda).