Imprimir

Miércoles, 17 enero 2018

Marcelo Jenkins:

“Urge explicarle a los empresarios la utilidad de Internet de las Cosas”

Por Ana Madrigal - Última actualización: 19 enero, 2016

Mientras que la Ciencia y Tecnología, CyT son el motor que mueve al mundo, aquí en nuestro país sigue siendo el sector cenicienta. Y tras de cuernos…palos.

Mientras que la Ciencia y Tecnología, CyT son el motor que mueve al mundo, aquí en nuestro país sigue siendo el sector cenicienta. Y tras de cuernos…palos.

En abril pasado los jerarcas del Micitt protagonizaron un escándalo sin precedentes que obligó a su destitución. Tras el remezón que todavía genera réplicas, emergió la figura de Marcelo Jenkins designado por el presidente Solís como el nuevo ministro de Ciencia, Tecnología y Telecomunicaciones.

El desafío del nuevo ministro es enorme pero tiene un as en la manga que si lo sabe jugar podría marcar la gran diferencia. Se trata de su indiscutible dominio sobre el impacto que tienen las tecnologías en los distintos sectores, muy particularmente aquellas que conforman el internet de las cosas, IdC, responsable del surgimiento de la Tercera Revolución Industrial en el mundo.

Si Jenkins logra convencer al gobierno de escoger y adoptar aquellas tecnologías que más podrían impulsar el desarrollo, estaría en condiciones de inyectarle nuevos bríos al sector y quizás hasta frenar o revertir la alicaída imagen del gobierno.

Jenkins, doctor en computación por la Universidad de Delaware, ha sido profesor, investigador y director de la Escuela de Computación e Informática de la UCR. También fue director del programa de maestría de computación en esa universidad. Ocupó además el cargo de director del Programa de la Sociedad de la Información y el Conocimiento (Prosic) y del Centro de Investigaciones en Tecnologías de Información y Comunicación (Citic).

El reto es mayúsculo, pero… ¿está la suerte echada? Costa Rica 2050 habló con el ministro Jenkins recientemente y estas son sus declaraciones.

¿Soñó, añoró alguna vez en llegar a ser ministro de CyT?

No. Estas cosas uno no las sueña, solo ocurren. Nunca pensé en esta posibilidad hasta que el presidente llegó a hablar conmigo. Ahora, es un reto interesante que involucra muchos factores que conozco con antelación por el trabajo que realizaba en la Universidad de Costa Rica. Claro, con el traslado del Viceministerio de Telecomunicaciones al Micitt en el 2013, la rectoría del sector se amplía y aumenta el nivel de responsabilidad pues ese sector no solo es muy dinámico sino que representa el 3% del PIB y emplea a 80 mil personas de forma directa.

 Supongo que hay que ser muy temerario para asumir una cartera con el segundo presupuesto más pequeño, con menos tiempo del que van a tener otros ministros que fueron nombrados desde el inicio de la administración y tratando de apuntalar acciones en medio de políticos que no entienden o no les interesa el tema.

El panorama usted lo describe correctamente. Seguimos y vamos a seguir siendo un ministerio pequeño porque estamos atravesando por una estrechez fiscal como no se había visto en 40 años, lo que disminuye aún más las probabilidades de poder cambiar la situación.

 ¿Significa que usted se conformaría con seguir “pateando la bola” para delante o piensa hacer historia con algún golpe de timón que posicione por fin a la CyT como motor de desarrollo?

Yo pediría que me den la oportunidad de dar un golpe de timón. Sería magnífico que pueda dejar las bases puestas para la construcción de un mejor futuro para la Ciencia y Tecnología nacional. Hace 150 años Costa Rica apostó por la educación primaria obligatoria y gratuita, luego siguió con la secundaria y la educación superior es básicamente financiada por el Estado. Aquella visión que marcó la diferencia entre nuestro país y otros de la región no la han tenido nuestros gobernantes en el tema de CyT e innovación.

¿Por qué? ¿Falta de liderazgo del sector científico o miopía en la clase política que sigue sin ver el potencial de este conocimiento y de  las nuevas tecnologías?

Yo creo que no se entiende. Hay varios problemas que no hemos podido resolver como país, por ejemplo esta barrera invisible que existe entre el sector académico y el sector productivo. Son pocos los proyectos de investigación en ciencia y tecnología que trascienden las aulas universitarias para impactar al sector productivo. Por su parte, los empresarios tienen que conocer mejor qué hace la academia y el potencial que ella tiene para innovar sus productos y servicios y el apoyo técnico que podrían recibir de las universidades.

¿Si me dice usted que prevalecen las mismas condiciones de siempre significa eso que resulta imposible avanzar en CyT?

Creo que el Micitt cuenta en este momento con una herramienta muy buena que es el proyecto PINN, proyecto de Innovación y Capital Humano. Es un préstamo al BID que aprobó la administración anterior por un monto de $35 millones, para financiar becas de posgrado e innovación de empresas. Esto va a generar un impacto muy positivo a mediano plazo, a pesar de que el monto es pequeño.

¿Podría ese elemento ser el disparador del despegue definitivo del sector?

No. Costa Rica necesita un proyecto mucho más grande que permita concebir una estrategia en CyT a más largo plazo. Con los fondos del préstamo BID podemos apoyar a varios cientos de becarios en posgrados en CyT, pero necesitamos miles. La idea es que estas personas regresen al país en una o dos décadas y puedan hacer una diferencia. Hasta entonces se comenzará a notar los resultados de la inversión que hoy se está haciendo.

¿Hay avances en este programa?

 Sí. En la primera convocatoria para becas de posgrado del Proyecto PINN se recibieron 364 solicitudes, entre muchachas y muchachos interesados en hacer posgrados en CyT tanto en el extranjero como a nivel nacional. Ya se han asignado varias decenas. También se han autorizado 12 asistencias técnicas a Pymes que desean innovar sus procesos y hay 64 solicitudes más en fila. Aunque en un corto plazo se ha hecho una buena inversión de estos recursos los resultados se verán en un par de años.

 Convertir a la CyT en motor de desarrollo es una tarea impostergable y contra reloj. Esto demanda de enorme liderazgo, destrezas en comunicación y una voz fuerte que sea escuchada. ¿Cuenta usted con eso?

 Yo creo que sí. Dichosamente contamos con un presidente que viene de la Academia y él entiende estos temas. También hay que entender que él está en una situación difícil desde el punto de vista del déficit fiscal. En nuestro papel vender la idea a los tomadores de decisiones de la importancia de la CyT en el desarrollo.

¿Entiende de verdad el presidente estos temas? Pregunto porque hubo malestar en algunos sectores que participaron en la Mesa de Diálogo Energético, porque ni siquiera hubo análisis sobre las tecnologías que mueven al mundo, incluyendo las redes eléctricas inteligentes que garantizarían la eficiencia energética. ¿Usted que sí entiende qué es una Sociedad Inteligente se debe sentir muy solo en el gobierno?

 No. Muchos de mis compañeros de gabinete son académicos y conocen la trascendencia de la CyT. Talvez no con el detalle que uno maneja pero sí creo que debemos hacer un gran trabajo no solo a lo interno del gabinete sino en la sociedad en general que no entiende claramente que es esta cosa de la CyT, más allá del internet. A no ser que sea algo de internet o Uber, la CyT nunca aparecería en las portadas de los periódicos.

ministrociencia y tecn

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El último informe de indicadores de CyT en Costa Rica sigue siendo desalentador. ¿Por qué se ha convertido en una utopía lograr invertir el 1% del PIB en investigación, desarrollo e innovación?

 Porque no hemos logrado que la empresa privada invierta más en CyT. El Estado invierte dos tercios, casi un 70 por ciento del total y ha llegado a su límite máximo, dadas las finanzas del mismo. La única manera de superar ese 0.56 % del PIB en Investigación, desarrollo e innovación, es que le empresa invierta más. Aquí tenemos dos tipos de empresa privada. La de la llamada Economía Tradicional formada por la industria, comercio y servicios. Y la otra conformada por 320 transnacionales, muchas de ellas operando en zonas francas. Si logramos que estas últimas traigan al país no solo manufactura y servicios sino también centros de investigación, desarrollo e innovación para sus productos y servicios y los exporten desde Costa Rica, vamos a poder aumentar en mucho el porcentaje de I+D. Necesitamos proveer la infraestructura y el recurso humano necesarios para pasar de manufactura hacia servicios y subir al tercer escalón que es I+D.

¿Qué se hace en ese sentido?

 Estamos lanzando un par de iniciativas para atraer Inversión Extranjera Directa específicamente para este tercer escalón. No va a ser masiva, no va a crear miles de empleos, quizás solo unos cientos pero si con mayor valor agregado. La otra es para romper esta barrera entre la academia y el sector productivo para que los empresarios inviertan más en I+D+I, para generar más productos y servicios innovadores que generen más riqueza.

Hoy sólo un 15% de nuestros jóvenes se está graduando con las capacidades de matemática, física y razonamiento abstracto. De ese porcentaje solo un 1% obtiene maestría y un 0,1% doctorado. ¿Cómo crear conocimiento para ser competitivos ante el mundo con esta barrera?

 Sin duda alguna necesitamos más masa crítica. Más investigadores con posgrado y mayor especialización, ojalá en el extranjero, pero también en mayor cantidad. Apenas tenemos la quinta parte de los investigadores que tiene Finlandia, Suiza, Noruega, y Dinamarca. Con ese número jamás vamos a despegar. Tenemos que tener una visión de largo plazo, y pensar cómo vamos a quintuplicar ese número a 25 años. Ese es el objetivo del proyecto PIIN con el que estamos invirtiendo casi $20 millones en becas de posgrado.

Internet de las Cosas está acelerando la Tercera Revolución Industrial. ¿Siendo usted experto en el tema podríamos esperar que tenga un as en la manga para que el país le saque el mejor provecho a esta oleada tecnológica?

 Internet de las Cosas es un movimiento tecnológico que tiene que ver con conectar toda clase de sensores a internet de tal manera que uno pueda tener no solo ciudades digitales sino también ciudades inteligentes, casas inteligentes, edificios inteligentes. Hay países que nos llevan mucha ventaja al respecto. En Costa Rica no hemos podido siquiera conectar un conjunto de cámaras en la ciudad, lo que es algo trivial en otras partes del mundo. Tenemos mucho que avanzar y hay que venderle la idea a los industriales, a los comerciantes, a los agricultores, sobre qué es esa tecnología, para qué sirve, y cómo la pueden usar para mejorar sus procesos, sus productos y sus servicios.

¿Esa tarea de alfabetización sobre internet de las cosa habría que hacerla ya para apurar sus beneficios?

Si no lo hacemos ya, los empresarios de los distintos sectores jamás van a comprender la utilidad de esa tecnología, hasta que la tecnología les choque en la cara, como les chocó a los taxistas con Uber. Y hasta ese momento se verán obligados a entender lo que está pasando, quizás para entonces ya sea demasiado tarde como los taxistas que ahora corren a desarrollar una aplicación igual a Uber que tiene 6 años de existir. ¿Por qué nadie les explicó antes que existía esa aplicación y que podría ser muy beneficiosa para su negocio de transporte público?. Si hablamos del transporte público en tren o autobús, allí Internet de las Cosas tiene un enorme potencial y aquí lo más que hemos logrado es poner algunas cámaras en algunos buses, más que todo para grabar los asaltos, sin ningún otro beneficio.

¿Por qué internet de las cosas y su ola de innovación tecnológica no termina de aterrizar en el país con lo que se podría resolver muchos de los eternos problemas de ineficiencia, corrupción, caos vial?

Por varios factores. Primero topa con el déficit fiscal más alto de los últimos 40 años, lo que dificulta hablar de prioridades. La administración priorizó Educación y aunque CyT está muy cerca, seguimos siendo un ministerio pequeño, con pocos recursos y poco personal. Resulta prácticamente imposible hacer el papel que deberíamos estar haciendo como ministerio de Ciencia y Tecnología de catalizador, de actualizador, de incorporación, de apropiación de la tecnología adecuada. Ni siquiera hemos podido masificar en 10 años la firma digital. ¿Cuál es la razón? Intereses políticos, desconocimiento, falta de inversión de las mismas empresas públicas, falta de interés, también del gabinete

En el Plan Nacional de CyT se destacan como áreas estratégicas el desarrollo de Ciudades Inteligentes y Redes Inteligentes, que son aplicaciones importantes de Internet de las Cosas. ¿Visualiza algún otro campo importante donde podría aplicarse esta tecnología?

Los tres sectores claves para aterrizar internet de las cosas en Costa Rica son sin duda la industria, el transporte y la salud. Son áreas en las que fácilmente vemos las aplicaciones en todo lugar; Internet de las cosas es una manera disruptiva de atender los problemas de estas tres áreas.

La locomotora tecnológica está transformando al mundo rápidamente y pareciera que aquí no hay nadie que le traduzca a la sociedad lo que está ocurriendo. ¿Dónde están los exministros de Ciencia y Tecnología, los miembros de la Academia de Ciencias, los premios de CyT, los rectores, los académicos, quienes deberían estar en primera fila ayudándonos a entender la nueva realidad y aprovechar estos cambios?

 Creo que hay que fortalecer la Academia Nacional de Ciencias porque es un catalizador importante con mucho prestigio.

¿Con mucho prestigio pero no salen de su olimpo y nadie sabe en qué están?

Si tenemos un reto de comunicarle mejor a la sociedad qué es lo que hacemos y qué impacto tiene eso en la sociedad. También los premios nacionales de CyT algunos están fuera del país y otros en sus centros de investigación. Pero ciertamente debemos mejorar la comunicación.